…el menor de tus problemas es que se pasen el tiempo en Facebook o redes similares.

En los últimos días he vivido en primera persona el debate del porqué abrir o cerrar el acceso a Facebook en distintas empresas. Al igual que ocurriera en su momento con Internet o con las cuenta de correo electrónico (os acordáis cuando las preguntas eran: ¿deben tener todos mis empleados acceso a la Red? o (¿A quién le damos dirección de mail?), ahora se plantean si este tipo de servicios constituyen una amenaza a la productividad e, incluso, a la seguridad.

Según un estudio elaborado por Sophos en agosto de 2007, el 50% de los empleados encuestados confirmaba que sus empresas no les permitían acceder a Facebook. O sea que es un tema con un nivel de extensión más que apreciable.

¿Un problema de Productividad?

  • Como dice Mike Stopforth, si tus empleados no pueden acceder a Facebook (y quieren perder el tiempo), lo harán con otra cosa (tomando esa taza de café extra, fumando más cigarrillos o simplemente usando más su móvil).
  • Y, además, aún en el caso de que fueses capaz de eliminar todas estas perniciosas opciones de distracción, la mente humana es lo suficientemente enrevesada como para sortear toda clase de obstáculos: aunque te encuentres trabajando sobre el documento que debes entregar, subrayando, poniendo en negrita, insertando una foto o volviendo a deshacer todo lo anterior, puedes pasar horas sin producir absolutamente nada.

¿Un problema de Seguridad?

  • En su artículo «Deja que tus empleados usen Facebook – Es menos arriesgado de lo que crees«, Mark Watts apunta a dos realidades: la primera es que los empleados no se dedican a navegar por Facebook para hablar precisamente de sus temas profesionales (aunque les sirve a menudo para gestionar su contacto con clientes y proveedores). Más bien, utilizan este servicio como herramienta de comunicación personal.
  • La segunda es que los teléfonos personales, el correo electrónico o las charlas en cualquier feria del sector pueden ser tan potencialmente dañinos como una mención en Facebook a un asunto delicado que tenga que ver con la empresa, sus productos o sus clientes.

Un problema de confianza…

Las decisiones acerca de la permisividad de la empresa para con sus empleados tienen más que ver con su percepción de los profesionales. Ciertas culturas en las organizaciones trasladan una desconfianza acerca del compromiso de sus equipos que se muestra en estos detalles.

Si identifican que detrás de cada mesa de trabajo hay un candidato a despistarse, toda precaución es poca. Puede que estén exagerando. Si no lo están haciendo, entonces la organización tiene un problema de gestión que difícilmente se soluciona a base de prohibir ciertas conductas. Resultará más efectivo concienciar a los trabajadores de las mejores prácticas en el uso del tiempo y recomendar pautas que les ayuden a ser más productivos.

Lo mismo ocurre en el terreno de la información confidencial. Forma parte de las tareas de la empresa, crear en la organización un sentido de protección y mimo sobre estos asuntos. Si se estimula adecuadamente se consigue una mayor implicación que garantiza la discreción y que termina por ser más eficaz que las medidas policiales.

Un problema de imagen…

En otro plano, esa desconfianza deteriora la imagen de la organización que la practica. Transmitir a sus públicos que necesita recurrir a este tipo de técnicas para «atar corto» a sus díscolos empleados genera de inmediato la sensación de que el nivel profesional del equipo no es el adecuado. Y una empresa, al fin y al cabo, es, en primera instancia, sus personas.

Así que lo de menos es Facebook…

Chief Strategy Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

10 Comments on “Facebook en la empresa: si no confías en tus empleados…

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