Desde que la gente del III Congreso de Nuevo Periodismo presentó el programa, esta mesa me llamó la atención. Y la verdad es que después de haber asistido a su desarrollo, no me siento defraudado.

Los que trabajamos ayudando a las empresas a aprovechar las oportunidades que les ofrece la Red nos hemos encontrado en este debate con un hilo argumental sólido y coherente. Parece como si los ponentes se hubieran puesto de acuerdo para crear un racional de consultoría disipando los miedos del cliente y animándole a sacar tajada de la imparable dinámica en Internet. Me consta que sucedió de manera espontánea: eso, más que restar, le otorga un valor especial. Que perspectivas y trayectorias tan distintas como las de Zarzalejos, Alorza, César Calderón o Sebas Muriel (ponentes de lujo) coincidan en construir un mensaje complementario y consistente refuerza la solvencia del planteamiento.

Resumo desde mi enfoque los enunciados de ese argumento doscerizado (común):

  • Internet no es una opción para las empresas, es una obligación: quieran o no forman parte de la conversación que sucede en la Red (Zarzalejos).
  • Estar en Internet para las empresas no significa “hablar a”, implica “hablar con” (participar de esa conversación) y eso requiere reforzar una actividad poco desarrollada en las organizaciones “escuchar” (Alorza). Ya lo decía Lee a principios del Siglo XX cuando junto a Bernays cimentaban la disciplina de las Relaciones Públicas; se trata del “Two Way Street”: la comunicación como una calle con dos vías, una para escuchar y la otra para hablar.
  • Las empresas tienen la posibilidad de afrontar este reto desde una perspectiva proactiva. Desarrollar una estrategia de “activismo empresarial” en la Red puede resultar muy provechoso (César Calderón): en esa decisión radica a diario la ventaja competitiva de muchas que ya se han dado cuenta.
  • Y eso está ocurriendo gracias al enorme paso que se está dando en términos de penetración y uso de la Red (Sebastián Muriel). La sociedad está adoptando de manera vertiginosa Internet, transformando la forma de este ecosistema y dejándose tranformar, al mismo tiempo, por su dinámica. Es el momento para que las empresas aprovechen este movimiento (ya somos 22 millones en España), aprendiendo a respetar sus leyes y principios.

Se dijeron muchas otras cosas interesantes. Incluso se discrepó (blogs sí, blogs no; las empresas periodísticas escuchan lo que se dice en Internet o no). No obstante, yo me quedo con la lógica de este sencillo argumentario. Me va a resultar muy útil en mi trabajo diario. Gracias ponentes. Gracias organizadores.

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