Resulta evidente que las TIC son una de las claves para el desarrollo económico y social. Se trata de una infraestructura básica para que los proyectos dirigidos a mejorar la calidad de vida en cualquier sociedad alcancen sus objetivos de una forma eficiente y sostenible.

Sin embargo y a pesar de esa evidencia, durante mi participación en el Taller sobre Nuevas Tecnologías y Desarrollo Social en el Foro de Biarritz me dí más cuenta que nunca de que cualquier esfuerzo serio y solvente que venga a demostrar este hecho es poco.

Lo digo porque siempre hay espacio para cierta demagogia aplicada a la tecnología que conviene despejar. Los tópicos “Internet está minando la diversidad cultural del planeta“, “cuanto más comunicados estamos menos comprensión mutua se da” o “la evolución técnica nos aliena”, aunque parezca increíble, pueden llevar a la dilación de decisiones importantes que afectan al día a día de millones de personas en todo el mundo.

Por eso se agradecen estudios como el llevado a cabo por el Columbia Institute for Tele-Information y que presentó su Director de Estudios Estratégicos, el Profesor Raúl Katz, en el propio Taller. Su trabajo se ha centrado, por un lado, en buscar las correlaciones entre ambos aspectos y, por otro, en proponer un modelo para Latinoamérica que le permita aprovechar este instrumento como una palanca de desarrollo.

Y a la vista de los resultados, parece claro que existe una relación y que los países que han apostado por explotarla disfrutan hoy de mayores niveles de competitividad que redundan en sus sociedades de forma positiva (supongo que, en breve, todos podremos acceder al informe porque a los presentes se nos distribuyó el estudio en la forma de un libro de la colección Fundación Telefónica).

Ahora bien, como el resto de los participantes señalaron en el debate que siguió a nuestras ponencias, las TIC son una herramienta y no un fin en sí mismas (algo que destaco en mi propia presentación en este Blog: “He aprendido que la clave está definitivamente en las personas…“). Resumo las matizaciones que ofrecieron algunos de los participantes y que me parecen fundamentales a la hora de impulsar la inversión en nuevas tecnologías dentro del ámbito latinoamericano:

  • Eduardo Bohórquez, Director General de Transparencia Mexicana, resaltó que el corazón de las TIC debe ser el conocimiento. En este sentido, planteó que su fomento en la región debe ofrecer frutos que redunden en el desarrollo económico y puso como ejemplo el reto que supone aumentar el número de patentes en el continente como una clave para el impulso de industrias y sectores.
  • Alfonso Espinosa, Rector de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador, dijo que debemos focalizarnos en cómo orientar el desarrollo tecnológico hacia la mejora social porque en sí mismo éste puede no implicar un progreso sustantivo.
  • El Senador colombiano, Juan Fernando Cristo, destacó en su intervención el importante papel que pueden desempeñar las TIC en la superación de las desigualdades regionales en América Latina.
  • Emilio Gilolmo, Director de Asuntos Públicos de Telefónica Latinoamérica, señaló a la telefonía móvil como uno de los aspectos a tener en cuenta en el impulso tecnológico del continente, resaltanto su grado de penetración en todos los países.
  • Y Juan Carvajal, Director de Comunicación de la Secretaría General del Gobierno de Chile, afirmó que es responsabilidad de los gobiernos hacer que las TIC se pongan al servicio de las personas.

Por mi parte, dentro de ese análisis de impacto de las nuevas tecnologías y el desarrollo social, dediqué mi presentación a poner un ejemplo de cómo Internet, a través del fenómeno de las Redes Sociales, está siendo un revulsivo en la movilización ciudadana en el continente y de cómo lo están aprovechando los partidos políticos de cara a las próximas citas electorales.

Chief Talent & Innovation Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

2 Comments on “Foro de Biarritz: Nuevas Tenologías y Desarrollo Social en Latinoamérica

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