En las últimas horas ha vuelto a suceder. La «araña» de Bloomberg ha logrado rastrear un documento con los resultados de una compañía antes de que los hagan públicos. Con el cuidado que suelen tratarse estas cosas en los departamentos de relaciones con el inversor, resulta sorprendente que se hayan tomado a la ligera una recomendación básica: esto de Internet va en serio.

En esta ocasión se ha tratado del informe de Transocean Ltd (NYSE: RIG). Si echas un vistazo al gráfico puedes ver cuál fue el efecto de haber colgado el archivo en el sitio web de la empresa antes del anuncio oficial.

La broma supuso que los inversores que disfrutaban del servicio de Bloomberg pudieran deshacer posiciones y tomar decisiones a su antojo. El resto, no. Fueron unos minutos de incertidumbre que en los mercados de valores cuestan mucho dinero.

Debemos aprender de este tipo de casos

Tal y como comentan en irwebreport.com, esto se ha visto recientemente con NetApp’s y Disney, al igual que ocurrió en 2009 con Dell. En todos los casos, los problemas fueron similares. Una falta de coordinación flagrante a la hora de usar el canal web como refuerzo en la comunicación de noticias muy significativas genera un resultado fuera del control de los departamentos de IR.

Llamémoslos «despistes». Pongamos un adjetivo: «caros».

Los protocolos de actuación que siguen las compañías cuando dan a conocer sus resultados suelen ser exigentes. Intervienen muchos departamentos que desempeñan roles sofisticados cuando se trata de cerrar los números, validar legalmente los mensajes o comprobar desde la perspectiva del buen gobierno su alcance, entre otros.

Al mismo tiempo, se sucede una cadena de procesos que programan la comunicación al milímetro. En esa lógica, no cabe que la difusión en Internet no esté calculada con rigor. Al final se trata de una lista de control de pequeños elementos. Algo a lo que todos estamos muy acostumbrados y que no requiere de complejos conocimientos técnicos.

Pero es cierto que, para que esta lista incorpore el canal online, se debe haber dado la importancia que tiene a este resorte en la propagación final del contenido. Algo que, a estas alturas, debiera estar en el ADN de todas las organizaciones de relaciones con el inversor. El Bloomberg-browsing es un fenómeno que pone a Internet en el centro de la extensión de los rumores acerca del mundo bursátil. Y afecta tanto a la vertiente minorista como a la institucional.

Chief Strategy Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

Un Comentario en “«Despistes» millonarios en sitios web de inversores

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