Entre las Bambalinas de Nuestro Brand Film

Grabar cómo vivimos nuestra profesión era una reto. Lo socios lo sabíamos y por eso nos lanzamos a producir en São Paulo, México DF y Madrid. El formato nos ayudó a reflexionar, a conversar y a divertirnos mucho.

Para decidir qué haríamos de especial en el 20 aniversario de nuestra firma, convocamos un concurso de ideas en el que participé y perdí (hubo planteamientos mucho mejores que el mío :P). El nexo de unión de la mayor parte de las 150 iniciativas era hacer un vídeo. El leiv motiv cambiaba significativamente pero casi todos estábamos convencidos de la equivalencia “Aniversario=Vídeo”. La cuestión estribaba en qué y para qué. Hablando con David G. Natal, mi colega y artista del brand entertainment (al que todos conocemos ya como “Spielberg), pensamos que debíamos huir del habitual planteamiento de marketing. Sería un error enfocarlo como un vídeo promocional en el que destacar nuestros valores, soluciones y el alcance de nuestra red de operaciones.

Hace tiempo que ayudamos a nuestros clientes a proyectar su storytelling a partir de las que nos parecen las bases de la comunicación en nuestros tiempos: haciendo que las comunidades de interés se sientan identificadas con los protagonistas y la trama, incidiendo en la perspectiva humana más allá de la corporativa, recurriendo a los géneros del periodismo cuyas reglas aportan rigor y credibilidad y aprovechando las oportunidades que ofrece el transmedia. Nosotros debíamos predicar con el ejemplo.

Así que pedimos una reunión con Jose Antonio Llorente y allí nos fuimos con la idea de hacer un brand film documental que narrase una historia. Juntos descartamos que el hilo argumental fuera protagonizado por la propia empresa. Propusimos, a modo de alternativa, que fueran dos de nuestros consultores los que sirvieran de nexo de unión en un viaje a tres operaciones de la compañía: Sao Paulo, México DF y Madrid. Nuestro objetivo era grabar su convivencia con los equipos en su día a día. Queríamos hacer un homenaje a la profesión de los consultores de comunicación, tan difícil de describir habitualmente a nuestros hijos, padres y cónyuges. El relato debía permitirnos destacar tres aspectos clave en el aprendizaje de Llorente & Cuenca a lo largo de sus 20 años de historia: la importancia de la innovación, la internacionalización y el espíritu de emprendimiento.

Spielberg
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Con esto definido, nos lanzamos a:

  • Seleccionar a los dos consultores: a la postre serían María Obispo, Consultora Senior del equipo Online de Madrid, y Juan Carlos Gozzer, Director General de nuestras operaciones en Brasil. Ambos con más de cinco años de trayectoria con nosotros, con una evolución en su carrera que le había llevado a desempeñar distintas funciones. María aportaba además su conocimiento de la especialidad digital y de sus consultores en la mayor parte de nuestras oficinas. Juan Carlos sumaba con su experiencia habiendo trabajado en nuestras operaciones de Madrid, Bogotá, Río de Janeiro y Sao Paulo.
  • Escoger una productora multimedia: que debía acreditar su solvencia en el periodismo documental y estar interesada en un proyecto de dimensiones reducidas que obligaba a viajar con los dos protagonistas y a comprender nuestra aproximación a la profesión de los comunicadores. Pudimos contar con nuestro partner 93 metros que afrontó el reto con entusiasmo y aportando ideas para su consecución.
  • Invitar a terceros: queríamos conversar con colegas de profesión, periodistas, clientes, socios, contactos institucionales y expertos del mundo científico y universitario. Nuestra labor diaria nos lleva a mantener una relación fluida con mucha gente que proviene de sectores y ámbitos profesionales muy distintos. Con ellos hablamos habitualmente de nuestro oficio y de su horizonte. Era importante reflejarlo en la película.
  • Programar 10 días de intenso rodaje: organizar la logística del viaje, preparar las agendas de las visitas y reuniones en cada operación, desarrollar el guión sobre la marcha de las conversaciones, optimizar el tiempo que todos teníamos que invertir y facilitar el ambiente distendido y natural con el que llevamos a cabo nuestra actividad a diario. No fue fácil pero nos encontramos a todos los que forman parte de nuestro proyecto dispuestos a colaborar y poner su granito de arena en la construcción de la historia.
  • Editar las 11 horas de grabación y producir: cada conversación recogida funcionaba sin un guión pre-establecido, esperábamos captar en ellas la espontaneidad con la surgen a menudo los mejores aportes. El bruto que acumulamos resultaba ingente comparado con el objetivo de 50′ que habíamos fijado. Exigía ser capaces de bucear entre todo el material para extraer los momentos que realmente aportaban valorr al relato. David y 93 metros se dejaron las pestañas para conseguir un montaje con ritmo que incluyera todas las joyas que habíamos encontrado y que reflejara los mensajes que deseábamos trasladar.
  • Y preparar una difusión adecuada: desde el principio distinguíamos diversos entregables que podríamos distribuir. La película debía permitir un visionado lineal pero también su fragmentación en piezas más pequeñas pensadas para el mundo digital. El trailer tenía que mostrar la calidad que pretendíamos para el montaje final, los teaser debían contribuir a generar interés y nuestros equipos en todos los países debían diseñar sus planes para darlo a conocer localmente.

El proyecto nos dejó momentos para el recuerdo a todos los que participamos. Tuvimos nuestras risas, nuestro crujir de dientes y nuestras carreras para responder a todos los retos que surgieron. Recuerdo, por ejemplo, el momento estelar en el que visionamos el primer montaje. Fue la bomba. No respondía a nuestras expectativas y nos dejó un sabor agridulce. Simplemente, no funcionaba. Tuvimos que añadir allá, cortar aquí, resaltar nuevas partes y desterrar algunas que nos gustaban pero que no terminaban de encajar. Aquellos días estábamos seguros de tener suficiente como para lograr un resultado final que interesara a lo que son profesionales de la gestión de la reputación y a los que no. Al mostrarle a mi padre aquella primera versión, su veredicto fue aplastante: “es increíble la cantidad de palabros que usáis; parecen vacíos y no se termina de entender de lo que habláis“. Me quedé de piedra. Es cierto que es imposible evitar nuestra jerga que abunda en términos como “stakeholder”, “multilatinas”, “economía de la reputación” y tantos otros. Sin embargo, supuso un buen empujón que nos ayudó a recomponer algunas partes.

Ray Charles meets Spielberg's team
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Hoy comienza el día grande del proyecto. Estrenamos en el Reina Sofía en Madrid a las 19:45. Asistirán 400 invitados pero fundamentalmente 115 consultores de nuestros equipos de España y Portugal y un nutrido grupo de alumni. Es nuestro ejercicio de autoestima y ellos son los principales destinatarios de este esfuerzo colectivo en el que han tomado parte más de 50 personas. Su crítica será la más esperada por los que hemos impulsado esta iniciativa.

Ahora me como ya los muñones, no me quedan uñas. No tenemos marcha atrás. Tampoco tendría sentido. Estamos satisfechos con la película y seguros de que nos ayudará a contribuir con nuestra visión a la proyección de un sector que afronta grandes retos pero que tiene mucho que aportar a las organizaciones que intenta ayudar. El día 20 liberaremos la versión en Internet. Vuestros comentarios nos permitirán seguir avanzando. Mientras, seguiremos divirtiéndonos haciendo lo que nos gusta: Comunicar-Conversar!

 

Chief Talent & Innovation Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

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