Nicolás es el bebé de Bei y Jorge. Soy su tío! Le he preparado una lista de canciones que de una u otra forma reflejan la historia común de su padre y la mía (somos los dos de la foto haciendo el indio en el escenario XD). Hace tiempo que aprendí que como cualquier otra forma de comunicación, la música es un relato. El nuestro incluye anécdotas que espero que Nico vaya aprendiendo y disfrutando mientras crece: que la canción favorita de su abuela Rosa es “Hey Jude” de The Beatles, que su abuelo Adolfo me descubrió el rock el día que puso para mí “Intro-Sweet Jane” del Rock ‘n’ Roll Animal de Lou Reed, que cuando Jorge y yo éramos pequeños jugábamos a espadachines en el salón de casa mientras sonaba “La Sinfonía Para Un Nuevo Mundo” de Dvorak, que su primo Fito ha querido que incluyera para él “Smooth Criminal” de Michael Jackson o que pocas evocan tanto para su tía Mónica y para mí como el “Going Up To The Country” de los Canned Heat que pusimos como melodía de espera en el contestador telefónico de nuestra primera casa.

Con el tiempo, espero que esta lista también me sirva de excusa para conversar con él. Me gustaría contarle muchas cosas de su padre. Decirle que me siento muy orgulloso de él, de mi hermano; es un ser humano absolutamente excepcional. Explicarle porqué, cuánto le debo: por ejemplo, él fue el que me enseñó a tocar la guitarra. Al fin y al cabo, Rosa y Adolfo nos han transmitido un bien excepcional: nuestra forma común de entender, consumir y disfrutar precisamente la música. Fue un regalo cargado de pasión y cultura. Seguro que así nos acercamos más. Deseo un montón ofrecerle aunque sea solo unos minutos de esa charla que todos necesitamos en algún momento para saber más de nuestras raíces.

Lo he visto en Fito. Al preparar esta selección, hoy, ha estado sentado a mi lado durante tres horas que yo recordaré para siempre. Vídeo tras vídeo, reíamos y flipábamos juntos. Sus ojos brillaban. Los míos también. Muchos de los temas figuran en su propia banda sonora personal. Los reconocía con entusiasmo. Entonces cantábamos a voz en grito. Y yo comprendía que las miles de horas hablando de música con Jorge cobraban sentido. Mis clásicos, recolectados uno a uno, con mayor o menor intención, han tendido puentes invisibles pero sólidos entre mi hijo y yo. Su valor es inmenso, su precio rídiculo. Eso es rentabilidad de la buena. El genio de Dylan, Aretha, los Stones, los Who, Nina Simone o Roberta Flack hizo posible este milagro.

Nico tiene ante sí todo un mundo por explorar. Descubrirá hilos que le llevarán a otros. Cada matiz, cada detalle, cada experiencia sumarán en la lectura de lo que ocurre ahí fuera para, sin duda, conocer mejor lo que se construye ahí dentro, en su corazón. Contribuir es mi objetivo. No sé si llegará alguna vez a leer esto. Mucho menos, si Youtube o Spotify (también he preparado una lista en el spotileches que he colocado al final de este post) seguirán funcionando para cuando él quiera oírla. Sin embargo, a mi me habrá ayudado a tener una idea clara de lo que me gustaría mostrarle. Es un homenaje a lo que Jorge me ha dado a mí. Es la tradición oral en pleno funcionamiento: nuestros padres nos lo transmitieron a nosotros, lo maduramos juntos y ahora nos toca hacer lo propio con los que vienen.

Cada tema viene atado a una cuerda de la que tirar. A modo de muestra, estos botones:

  • David Bowie en el Hammersmith Odeon de Londres fue la excusa para el primer post de rollontherock, el blog sobre música en el que trabajé con Iván Merchante, Juano, Nacho y también con Jorge.
  • She’s a Rainbow de los Rolling fue el motivo que me llevó a la primera de tantas compras de discos a lo largo del planeta. El LP en la que brillaba es probablemente el peor de estos figuras. Pero la canción me descubrió al increíble Nicky Hopkins al piano con el que he disfrutado tanto siguiéndole la pista a través de los Beatles, la Steve Miller Band o los Kinks. Coleccionar me llevó a aprender. Otra afición compartida con su padre.
  • La Chica de Ayer nos conecta con el gran Antonio Vega, del que supimos que era pariente lejano a partir de una anécdota vital bizarra y curiosa. Siempre he admirado su forma de componer y de interpretar.
  • El DVD de la película documental sobre el mágico último concierto de The Band, que sellaría una generación de rock ‘n’ roll irrepetible, no se encontraba en España cuando Jorge me lo regaló en unas maravillosas navidades pasadas con él en Edimburgo, dónde se había ido a vivir. Qué joya!
  • Aún recuerdo como si fuera ayer el día en el que mi hermano me dijo que Down By The River de Neil Young y los Crazy Horse era el tipo de canción que le gustaría tocar de por vida. Una declaración de principios en toda regla. Es curioso, yo pienso lo mismo.
  • El momento en el que sonó Fly Me To The Moon para abrir el baile de mi boda con Moni, está asociado para mí a su imagen de pie acompañándonos con tantos amigos y familia. El cariño con el que nos miraba se quedó en mi pecho. Ellos hicieron especial aquellos compases. No fueron Sinatra ni Count Basie.
  • Vibrar a su lado, al de mi padre y al de Mónica aquella noche en la sala mil veces cambiada de nombre de la calle Princesa en las dos horas extraordinarias que los Love nos dedicaron, rubricó el instante en mi cabeza. Nadie me lo podrá quitar mientras permanezca consciente. La mirada asombrada de Arthur Lee sobre los mil aficionados apiñados que nos desgañitábamos atacando el solo del brutal Maybe The People Would Be… nos unió más si cabe.
  • O los acordes de una de las primeras canciones que compuse, Amazonian Dress, y que Jorge me entregó sin saber que años más tarde se convertiría en un himno particular para los Mato Grosso. La atmósfera de nuestra habitación en la casa de Armunia, en la que jugábamos, nos pegábamos, discutíamos o simplemente nos reíamos pero sobre todo llenábamos de música se impregna en las notas. Quizás nunca haya sido capaz de plasmarlo en un tema redondo pero estoy convencido que ésta es lo más cercano que he logrado hacer como respuesta a tanto aprendizaje en común.
  • Y Nico, he puesto en la lista la primera canción que hemos escuchado en directo juntos. Tu estabas a punto de salir en la barriga de tu madre, mientras Dave Matthews nos dejaba sin aliento con su rendida versión de Whiter Shade of Pale en el Palacio de Deportes de Madrid. Él estaba en el centro del escenario, armado con esa guitarra pequeña y extraña y su voz para comenzar un set impecable que nos maravilló y nosotros asombrados atendiendo juntos. Ya ves, hemos comenzado a andar de la mano por esta carretera. Es un privilegio para mí. Gracias, tron.

Y así una tras otra.

Aquí tendrá Nico su enlace a la lista en Spotify. Tengo muchas ganas de verlo y abrazarlo. Es un pedazo de Jorge y de Bei al que adoro ya sin haberlo visto todavía.

Chief Talent & Innovation Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

Un Comentario en “Para Nico: una historia en común en 50 canciones

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