Talento, Organización e Innovación: un nuevo reto

El Talento y la Innovación son la razón de ser de nuestro proyecto. Queremos que en la compañía se den cita los mejores profesionales. Que cuenten con una auténtica carrera que les permita evolucionar y liderar. Que encuentren un espacio en el que aportar su perspectiva. Que desde él puedan impactar en el desarrollo de nuestra profesión.

Hablando con Elena aquella tarde, me di cuenta. Nunca he sabido hacia dónde me dirigen mis pasos profesionales. Los dos participábamos en una dinámica del Master que estábamos cursando. Me tocaba responder a una serie de preguntas acerca de por qué había seleccionado mi carrera, Publicidad y Relaciones Públicas, por qué me había enrolado en el equipo de Comunicación de la Asociación CHF, por qué había aceptado la propuesta de Dino como desarrollar de negocio en Andanza y luego la de Demetrio como Director de Marketing en Alma Technologies, ¿por qué? Ofrecer un discurso parecía sencillo: unir con un boli la típica línea de puntos y así explicar mi excelente criterio y buena mano.

Sin embargo, al hacerlo, sentí una extraña fuerza que me impidió pintar con la suficiente firmeza y el mapa, teóricamente sencillo, se convirtió en un monigote curioso y resultón.

Entonces, lo supe: no soy del tipo de profesional que planifica su desarrollo con escuadra y cartabón. Lo curioso es que siempre había pensado que era así (por cierto, admiro profundamente a los que son capaces de definirlo y llevarlo a cabo).

A partir de ese momento, he aprendido a vivir con ello. Disfrutar de la manera en la que la vida te mece es un privilegio. Significa que tienes cubiertos tus mínimos como para llegar a esa sensación.

Pues bien, soy un afortunado. Ahora que nos han traspasado el cerebro con los jedi de nuevo, creo que el Sr. Lucas y su saga hizo su trabajo de condicionamiento en mí. Lo que sucede es que en vez de pensar que es la fuerza la que nos une a todos y a todo, me ha dado por pensar que se trata del swing. Visto desde la perspectiva de un Saolín, ese balanceo, que te lleva de un punto a otro ligeramente distante del que era tu destino, podría considerarse torpeza o embriaguez. Sin embargo, estoy persuadido de que se trata del efecto del ritmo, vaya, del tempo, del swing.

El caso es que acaba de suceder de nuevo. Mi trayectoria se ha vuelto a desviar hacia una nueva estación de destino (y de paso). La semana pasada, acaban de ponerme al frente del Área Corporativa de Talento, Organización e Innovación en mi compañía. ¡Guau! Eso supone que me han hecho responsable de gestionar el cambio de agujas en el que se dan cita tres de los principales ejes de cualquier empresa de servicios profesionales: las personas, la forma en la que colaboran y su conexión última con el negocio, la disrupción. ¡Caray. Al mismo tiempo, me siento curioso y conmovido.

En 2015, las tertulias sobre Innovación y Talento y los talleres que compartí con los cracks, colegas y amigos (Juan Llovet, Silvia Leal, Daniel Moreno, Nacho Villoch, Sergio Cortés, María Obispo, Juan Carlos Gozzer, Iván Pino, Jose María Urquijo, Tiago Vidal, Arturo Pinedo, María Cura y un largo etcétera) fueron premonitorias de este cambio.

En Llorente & Cuenca es la tercera vez que afronto el vértigo de poner un pie en un suelo sin iluminar. En 2008 me ocurrió cuando tuve la oportunidad de construir su especialidad de comunicación online. Me convertía en consultor, cambiaba el ámbito cliente por el “de agencia”, pasaba a vender y producir al mismo tiempo, algo absolutamente novedoso para mí que hasta entonces me había dedicado a promover y vender las bondades de otros. En 2013 de nuevo, al encargarme acompañar al gran Arturo Pinedo en la función de Dirección General de la firma en este caso en España y Portugal, el cambio me llevó de consultor especializado a gestor de consultores de distintas especialidades, de emprendedor a empresario (pido perdón por arrogarme un título que respeto y que uso por mera imagen retórica), de revolucionario a revolucionado.

El caso es que las agencias latinas han adolecido de un mal a lo largo de su trayectoria: la ausencia de modelos de gestión financiera y de recursos humanos propios de un auténtico proyecto empresarial. En los últimos 30 años esta carencia se ha hecho notar. Brillantes comunicadores han puesto en pie compañías construidas alrededor de ellos. Han sido manejadas desde la intuición de sus fundadores, acertados en su rol de consultores para con el cliente pero desacertados en el de gestores. No han sabido o tenido tiempo de consolidarlos más allá de su figura. Eso ha empequeñecido su legado y, en muchos casos, no han sobrevivido a sus vibrantes primeros pasos.

Probablemente la causa la podamos encontrar en la inmadurez de una profesión que, aunque alumbrada hace 100 años por sus padres Edward Bernays y Ivy Lee, comparada con la de los abogados o los consultores de negocio todavía tiene un largo camino por recorrer.

Ese ha sido probablemente el ingrediente principal del éxito que hoy disfruta Llorente & Cuenca. Tenemos un proyecto empresarial genuino. En equipo sabemos dónde queremos ir y nos hemos dotado de una estructura que nada tiene que envidiar la de las grandes compañías de otros sectores.

  • Nuestro modelo de socios garantiza la continuidad del negocio, sumando alrededor de la mesa a personas de distintos perfiles que aportan talento al de los fundadores y extienden nuestra capacidad de aportar servicios.
  • Nuestro modelo de gestión por el cual cada director de unidad es un manager con su plan de negocio, sus objetivos y autonomía en la gestión de los recursos que precisa de la organización.
  • Nuestro modelo de internacionalización que desde el 97’ ha llevado a un empresa fundada en Madrid a tener 15 operaciones en 12 países con un claro foco en los mercados de habla hispana y portuguesa. En éstos existía una evidente oportunidad de desarrollo de nuestro negocio pero exigen constancia y unas ganas de aprender a prueba de bombas.
  • Nuestro modelo de propuesta de valor construido para aportar al cliente una visión integral alrededor de especialidades diferentes en su raíz (los asuntos públicos pareciera que poco tuvieran que ver con las relaciones con inversores, la gestión de riesgos, la transformación digital o el manejo del cambio en las organizaciones) y, no obstante, complementarias a la hora de resolver los retos de relacionamiento de las empresas con las personas que condicionan sus planes.
  • Nuestro modelo de conocimiento que impulsa la investigación y la compartición de métodos, ideas y tendencias y que las abre al debate público en su función de “Thought Leadership”.
  • Nuestro modelo de promoción que aplica las mejores prácticas que ponemos a disposición de nuestros clientes para posicionar a la firma allá donde opera.
  • Y, más reciente, nuestro modelo para integrar negocios de terceros en un decidido crecimiento inorgánico que nos ha llevado a adquirir proyectos como Imago en Portugal, CR Comunicaciones en Chile, S/A Comunicaçao en Brasil, EDF en Miami y Cink e Impossible Tellers en España.

Con esto, no es de extrañar que sigamos buscando para mejorar. Y es en el área en la que se cruzan el Talento y la Innovación en la que se nos presenta la mejor oportunidad para crecer. Queremos que en la compañía se den cita los mejores profesionales. Que cuenten con una carrera profesional que les permita evolucionar y liderar. Que encuentren un espacio en el que aportar su perspectiva. Que desde él puedan impactar en el desarrollo de nuestra profesión.

A mi me va la marcha y, cristalino, cuando mis socios me propusieron ponerme al frente de este barco, dije que sí sin pensarlo. Otra vez el swing. Si hubiera tenido a Elena de nuevo enfrente no sé cómo habría explicado porqué asumo esta responsabilidad. Supongo que si me hubiera referido al tempo me habría mirado con inteligencia para arrugar la nariz y sonreír incrédula. Ya ves, Elena, me dejo mecer y sigo mi instinto: con 500 cracks a bordo, me da que me voy a divertir; algo se cuece en Llorente & Cuenca, algo bien gordo, y quiero disfrutarlo. ¿Cómo me lo iba a perder?