Relaciones y Prestigio

Cómo consiguió Joni Mitchell vencer a la machista industria cultural y qué lecciones sobre reputación me sugiere su caso.

Blue‘ de Joni Mitchell figura el número 30 entre los mejores discos de la historia según la Rolling Stone. Sucede lo mismo en casi todos los rankings: es el único de una mujer en aparecer entre los más influyentes. Me plantea dos preguntas: ¿Por qué hay que esperar hasta el puesto 30 para ver el disco de una mujer en esa y otras listas? ¿Por qué  ella? En este post me fijo en la segunda y respondo que fue gracias a sus relaciones. Lo hago denunciando la ambivalencia semántica maliciosa de este término que ha perseguido a tantas artistas.

Al elaborar la respuesta que sigue, me doy cuenta de lo difícil que se lo hemos puesto a las mujeres para construir una reputación en un mundo cultural dominado por los hombres. Su ejemplo me sirve para hablarte de uno de los grandes componentes de la comunicación, las relaciones. Solo superando las zancadillas en esta materia, Joni Mitchell consiguió el prestigio para ser el verso suelto y libre que la situó en ese podio.

Y para hacer boca te propongo que disfrutes de esta actuación en un programa de Tv de 1970 que presenta la inédita e inacabada por entonces ‘All I Want’, una de las joyas de ‘Blue’. Joni Mitchell es única: la estrena tocando el Dulcimer, un instrumento rarísimo; mostrando esa tesitura de su voz que se antoja infinita; desplegando la complejidad asombrosa de la composición; desgranando la extraordinaria letra; y haciéndolo todo con su femenina naturalidad –Aquí va otra realmente nueva, que está por terminar, es sólo para divertirnos– dice, quitándole importancia…

Las Relaciones son la esencia de las “Generaciones” también en la Música Moderna

Creo que yo tenía veinte años. Leía la historia de aquel Ealing Jazz Club de Londres en el que en 1962 un grupo de adolescentes, atraídos por el entonces culto iniciático al Blues, comenzaron a reunirse consolidando sin saberlo una potente comunidad. De ella saldrían los Rolling Stones, los Animals, los Bluesbrakers de John Mayall o el Spencer Davies Group entre otros muchos. Me di cuenta de que la historia de la música, como la de casi todo, se basa fundamentalmente en el valor de las relaciones. Rápidamente, comencé a interesarme por quién conocía a quién en cada uno de los grandes núcleos del Pop: Los Angeles, Nueva York, Kingston, Londres, Johannesburgo, Río de Janeiro o París.

Y, de repente, encontré sentido a algunas cosas que siempre me habían sorprendido. Por poner un ejemplo, una de ellas era el inmediato fichaje de Miles Davies por el quinteto de Charlie Parker cuando Dizzy Gillespie lo dejó en 1944. ¿Cómo fue posible que consiguieran sustituir al mejor trompetista de su época por el mejor de la siguiente? La comunidad/generación del Be-Bop era la respuesta. Las jam de Parker en los clubes de Harlem en aquellos primeros años cuarenta fueron puro networking. Atraían, día tras día, a diamantes de la talla de Thelonious Monk, Kenny Clarke, Jay Jay Johnson, Fats Navarro o el propio Davies, todos auténticos fenómenos que explotarían en los siguientes años. El quinteto tenía donde escoger. Su compromiso con el jazz más rompedor y su generosidad para con los inexpertos (pero brillantes) fue un imán irresistible.

Ya compartí otro ejemplo, cuando escribí sobre el Propósito tomando el ejemplo de Sam Philips. Sus estudios SUN fueron el polo de atracción que capitalizó el talento de lo mejor del Mississippi en la década de los 50′.

La Biblia de las Relaciones en el Rock

Pasarían años en esa búsqueda hasta que descubrí el excepcional libro-infografía de Pete Frame: Rock Family Trees. En sus impresionantes páginas, el autor dibujó (literalmente lo dibujó y escribió a mano) y explicó las relaciones entre centenas de rockeros para documentar su dinámica evolución. Una obra de arte en sí misma que merece estar en tu estantería. Esas ‘familias’ de músicos demuestran que el concepto generación o movimiento, aplicados de siempre a la pintura, la literatura, la escultura o la arquitectura, funciona perfectamente en el caso de la música popular.

Un ejemplo de la joya que documentó y cómo la documentó Pete Frame en su libro Rock Family Trees

Esta construcción de redes se llevó a cabo de forma especialmente intensa en ciertos momentos de la historia. No es casualidad que sean los más creativos de cuantos conocemos.

El doble significado de la palabra ‘relaciones’ cuando se trata de una mujer

Sin embargo, en lo tocante a las relaciones, la mujer fue siempre percibida desde un punto de vista secundario tristemente vinculado a una exclusiva connotación funcional. Ellas eran siempre las groupies, las fans, las amantes, las musas, todos conceptos relativos al hombre. Cuando alguna conseguía sacar la cabeza, entonces se la estigmatizaba bajo calificativos duros y fríos: Janis Joplin o Nina Simone fueron dos ejemplos, vivieron bajo la consideración de disolutas liberales (así de crudo, dos genios como ellas vilipendiados por una industria del espectáculo garrula y paleta que solo sabía aceptar su excepcionalidad apuntando al colmo de la perversión en la época).

Joni Mitchell no lo tuvo más fácil. Aún hoy en día es increíble comprobarlo al leer acerca de ella. Muchos cuentan su historia dividiéndola en fases cada una de ellas caracterizada por su relación con algún hombre. Además, creció a la sombra, siempre comparada a Bob Dylan, Neil Young o James Taylor, nunca percibida en su individualidad como el resto de los cracks masculinos. Tienes narices.

La anécdota lamentable, a nivel de categoría

Para que nos demos cuenta de hasta qué punto llegaba la cosa, déjame poner este botón como muestra.

Aunque hoy la revista haya retirado de sus archivos la imagen, la Rolling Stone tituló en 1971 un artículo sobre Joni “Old Lady of The Canyon” e incluyó un diagrama de los supuestos romances de ella con distintos iconos masculinos. La información era doblemente vejatoria.

Por un lado, el apelativo ‘old’ hacía hincapié en que Joni tenía 28 años en aquella fecha. La revista daba a entender que se trataba de una mujer ya ‘mayor’ en comparación con la precoz chica que había deslumbrado en Nueva York solo cinco años antes. Ese lustro se consideraba en el caso de una mujer un lastre. Así se refería al asunto la también compositora Amanda Ghost con motivo de su entrevista a la canadiense en 2007Women are rarely counted as equal with male artists. It is such a male-dominated industry, only a certain kind of ‘sex bomb’ female talent is ever really encouraged–.

Por otro, de forma aún más corrosiva, aquella infografía, a diferencia de las realizadas por el ya citado Pete Frame, venía a explicar el éxito de la compositora e intérprete en función a sus, siempre supuestas, relaciones sexuales. ¿Te imaginas un cuadro similar describiendo así la carrera de Mick Jagger, de Van Morrison o de Lou Reed? Nadie se atrevería a publicarlo. ¡Qué rastrero, falaz e injusto!

Aquí te dejo un extracto de la infografía:

Infografía con las supuestas relaciones de Joni Mitchell

 

La propia Mitchell diría del artículo, quitándole hierro y demostrando la coraza que tuvieron, y todavía tienen, muchas pioneras  –I never saw it. The people that were involved in it called up to console me. My victims called first [laughs]. That took some of the sting out of it. It was ludicrous. I mean, even when they were drawing all these brokenhearted lines out of my life and my ability to love well, I wasn’t so unique. There was a lot of affection in those relationships. The fact that I couldn’t stay in them for one reason or another was painful to me. The men involved are good people. I’m fond of them to this day. We have a mutual affection, even though we’ve gone on to new relationships–.

Poco después agregaría, respecto de la misma información, valorando su amistad con tantos artistas a lo largo del planeta y hastiada por la mentalidad de sus críticos –This is the thing that Rolling Stone, when it made a diagram of broken hearts, was being very simplistic about. It was an easy target to slam me for my romantic alliances. That’s human nature–.

Las auténticas relaciones de Joni: la Comunidad de Laurel Canyon

En efecto, Joni Mitchell, al igual que la mayoría de los genios que hemos llegado a conocer (otros permanecen en el ostracismo precisamente por su excepcional aislamiento social), supo establecer siempre contactos y conservarlos a lo largo del tiempo. Lo demostró en cada uno de los lugares por los que pasó. Sin embargo, los lazos de los que dependió su paulatina y creciente influencia fueron profesionales, no sexuales. Donde trabajó, ya fuera en Toronto, Detroit, Nueva York o Los Angeles, se ganó un hueco por su talento único y por su inquietud cultural.

Uno de esos ecosistemas fue el de Laurel Canyon. Este valle cercano a Los Angeles, se convirtió en un refugio para los músicos de la psicodelia, el folk y el rock de la Costa Oeste. Frank Zappa, Jim Morrison, Carole King, The Byrds (con David Crosby entre ellos) al completo, Buffalo Springfield (con el explosivo duo Stephen Stills y Neil Young en sus filas), Arthur Lee y sus colegas de Love, Mama Cass y John Philips de The Mamas & the Papas, con otro montón de grandes nombres, se daban cita en las casas de aquella zona desde 1967.

Joni Mitchell conoció el valle cuando se mudó desde Nueva York. La introdujo David Crosby (quien poco más tarde produciría su primer álbum). Él la presentó a sus compañeros de formación Graham Nash, Neil Young y Stephen Stills. Con los cuatro Joni entablaría un diálogo creativo excepcional. Dentro de las mutuas colaboraciones, les prestaría su composición ‘Woodstock‘, el himno que inscribió inspirada por el festival de 1969 que CS&N ayudó a organizar. Los cuatro le retribuyeron incluyéndola en su mítico ‘Deja Vu‘.

Esta es la versión de Mitchell en directo.

Y esta la de CSN que se incluyó al final del documental sobre el Festival del 69 “Woodstock”.

El resultado de su convivencia: la libertad artística

En 1970, una año antes de ‘Blue‘, la artista publicaría el genial ‘Ladies of the Canyon‘. La letra de la canción que pone nombre al LP es un canto al sentido de pertenencia de aquella comunidad. Su estilo refleja las numerosas influencias que intercambiaban los unos con los otros. Para cualquiera, estar en un ambiente como el de Laurel Canyon supondría una inyección de esteroides creativa que solo puede producirse por la interacción constante con los demás. Pero las relaciones no solo le sirvieron para estimular su creatividad.

También fueron fundamentales para que ganase su espacio en el negocio de la música. La genuina admiración de sus colaboradores la defendió. Su ‘descubridor’, amigo y fan David Crosby, considerado uno de los grandes de todos los tiempos, dejó para la historia esa frase que retrata ese respeto y que es el fruto de incontables horas de trabajo en equipo –By the time she did Blue, she was past me and rushing toward the horizon–. Le dio la credibilidad ante las discográficas y los productores, que se la sortearon.

Y ella lo aprovechó para publicar dos discos extraordinarios, los citados ‘Ladies of the Canyon‘ y ‘Blue‘. Con ellos compró su libertad. Se independizó de los críticos, de los ejecutivos de los sellos y de los factótums de la industria.

Eso le permitió avanzar por caminos inexplorados. Fue pionera y visionaria en su fusión entre el folk, el jazz, el rock y otras artes como la pintura. Convirtió el éxito en independencia, nunca perdonada del todo por el ‘establishment’ musical. Lo explicó respondiendo a la misma publicación que en su día retrató sus ‘relaciones’ –Here’s the thing. You have two options. You can stay the same and protect the formula that gave you your initial success. They’re going to crucify you for staying the same. If you change, they’re going to crucify you for changing. But staying the same is boring. And change is interesting. So of the two options, I’d rather be crucified for changing–.

El papel de las relaciones en la comunicación de las empresas

Intuitivamente entendemos que la comunicación conlleva la transmisión de una información de una persona a otra. Lo que nos cuesta más percibir es que lo que la comunicación implica es el establecimiento de una relación. En las terapias para reducir la ansiedad que se realizan mediante el contacto del paciente con animales, por ejemplo con un caballo, no conversan. Sí establecen una conexión a lo largo de las sesiones que tiene efectos en ambos. Es comunicación con mayúsculas. Existe reciprocidad, atención, intercambio, respeto y apreciación racional y emocional.

En términos de gestión de la reputación, se trata de un aspecto fundamental. Nuestras propuestas son aceptadas por las personas cuya colaboración necesitamos no sólo por su bondad o su interés sino, por encima de todo, por nuestra credibilidad. La confianza es la auténtica moneda de cambio en nuestro sistema social. Se hace patente en la operativa diaria de cualquier empresa. Su construcción depende de la gestión a lo largo del tiempo de los vínculos con esas personas. Se incrementa o decrece si cumplimos, superamos o defraudamos las expectativas que hemos creado.

El sector de la tecnología lo aprendió en el paso de los setenta a los ochenta en Sillicon Valley. Una generación de genios convivió a escasos metros. Intercambiaron ideas y, al mismo tiempo, compitieron alimentándose de los logros del rival. Construyeron un espacio que ha pasado a reinar en las grandes ligas empresariales. De nuevo las relaciones enriquecieron al mismo tiempo que endosaron el trabajo de los que compartían y comparten vecindad. ¡Cuántos fondos de inversión y empresas apostaron por los incipientes emprendedores llevados a su vez por los comentarios de otros!

Aunque los términos hayan evolucionado, una parte importante de la comunicación se denominó históricamente siempre Relaciones Públicas. Edward Bernays denominó así en su libro Crystalizing Public Opinion de 1923 a la técnica encargada de lograr que una persona o empresa llegue a persuadir a grupos sociales incluso contrarios a priori a sus tesis. En sus textos abunda el concepto relaciones. Según él, éstas eran las que el consultor experto en la materia se encargaba de orientar para conseguir la persuasión deseada.

Cómo construir relaciones estables y duraderas: antes de empezar

Los principios básicos para aprender a construir relaciones se encuentran en dos textos clásicos. El primero condensa la filosofía de esta necesidad y habilidad en un capítulo que todos los comunicadores deberíamos tener presente siempre. Se trata del XXI de El Principito. Todo él es un tratado sobre este arte, su porqué y su cómo más orgánicos:

El zorro se calló y miró largamente al principito:

– Por favor… domestícame ! – dijo.

– Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

– Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

– Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

– Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

Al día siguiente el principito regresó.

– Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos.

El dilema del corto y del largo plazo en la empresa

El dilema de cómo manejar el corto y el largo plazo preside el debate en las compañías. Se necesitan resultados a diario al mismo tiempo que se debe caminar en un cambio constante para garantizar la sostenibilidad del negocio al cabo de los años. A menudo estas dos perspectivas son contradictorias. Los CEO lo sufren de manera muy especial en ese sandwich entre el Q y el gran proyecto de transformación que le encargaron los accionistas. Lo mismo ocurre con las relaciones, tienen dos enfoques complementarios que lo ejecutivos deben aprender a compatibilizar:

  • Conseguir un tipo concreto de interacción, por ejemplo una transacción (compras, votos, aprobaciones, etc.). Se suelen afrontar a corto plazo. El Marketing es una disciplina extraordinaria para esa aproximación que combina la propuesta de la empresa con la comunicación y todo lo necesario para llevar a cabo una negociación ganadora para las dos partes.
  • Crear un marco de confianza que sirva para permitir distintos tipos de interacciones. Exige abordarlo a largo plazo. La Comunicación es en este caso la disciplina que viene a complementar lo que hacen las organizaciones y que, si funciona correctamente, les otorga la credibilidad necesaria a lo largo del tiempo.

Partamos de que una organización ha interiorizado que debe relacionarse con aquellas personas que condicionan sus proyectos con este segundo enfoque. Las ha identificado y ha analizado en qué comunidades conviven y qué territorios les interesan. Son los pasos previos necesarios para abordarlas.

Relaciones enfocadas en el resultado: ‘Haga esto y será Bienvenido en todas partes

Aquí entra en juego el segundo de los textos que resume las claves de esta técnica. ‘Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas‘, escrito por Dale Carnegie en 1937, fue el primer bestseller de la literatura de gestión. Plasma con aplastante sencillez las reglas básicas para orientar la comunicación hacia la persuasión y el negocio. Plantea los principios que rigen la construcción de relaciones. Para lograrlo, el maestro fija su atención en algo imprescindible: cómo agradar a los demás, que resume en estas seis reglas.

  1. Interésese sinceramente por los demás
  2. Sonría
  3. Recuerde que para toda persona, su nombre es el sonido más dulce e importante en cualquier idioma
  4. Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos
  5. Hable siempre de lo que interesa a los demás
  6. Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente

Aún obvio, es frecuente que hagamos caso omiso a esta lista con enunciados simples. Sobre todo, nos olvidamos del enorme desafío que resume el adverbio repetido “sinceramente“. En él se basa el éxito en cualquier relación que aspire a sobrevivir.

Las Relaciones siguieron presidiendo la trayectoria de Joni Mitchell

Tras la etapa más folkie de Laurel Canyon, la canadiense no se detuvo. Cuando era niña, después de haberse formado en piano clásico y mientras aprendía guitarra, contrajo la polio. Impactó en la manera en la que abordaría ese instrumento toda su vida. Buscando afinaciones que le ayudaran a tocarla, aprendió a dominar decenas. A menudo, se busca en este hecho la razón qué la llevó por caminos armónicos y melódicos fuera del rango de la música popular convencional. El crítico Sean O’Hagan resumía la opinión del resto de músicos y de millones de aficionados cuando titulaba su artículo de 2014 sobre ella –La sofisticación de su música la separa de sus contemporáneos, incluso de Dylan.

Ampliando sus horizontes relacionales

En 1972 y 1973, Joni Mitchell percibe una gran dificultad para lograr el sonido que persigue. Su manager le propone contratar a instrumentistas que vengan del jazz en vez de los habituales del rock. La fórmula cuaja. Vaya que si cuaja. De inmediato, Joni siente que es posible materializar su visión. Se convierte en una de las pioneras de la sinergia del jazz con el pop. Miles Davies había recorrido el camino contrario con su ‘Bitches Brew‘ en 1970. Otros iconos seguirían trayectorias convergentes partiendo de puntos muy distintas entre sí. Pues bien, ahí, cambiando la historia de la música se encontraba nuestra protagonista.

Su ‘Court and Spark‘ de 1974 brilla con luz propia en ese firmamento. No solo es un crisol de tendencias, también lo es de relaciones. En él participan como pilares del sonido del disco los miembros de la banda residente del Baked Potato, seminal club de jazz de Los Angeles. Tom Scott, Joe Sample, Max Bennett  y John Guerin eran músicos de sesión que habían colaborado desde la periferia con lo más variado de la escena de la Costa Oeste. Pero el LP también contiene una miscelánea de cameos que protagonizan desde Robbie Robertson de The Band a José Feliciano, pasando por Crosby y por Nash.

El éxito e influencia abre a Joni a un nuevo mundo de contactos con la escena más vanguardista donde comenzará a frecuentar otras comunidades, ajenas a Laurel Canyon. Al mismo tiempo, acepta las invitaciones de otros grandes para participar en sus proyectos. Acompaña la mítica gira Rolling Thunder Revue de Dylan en el 75′. Y protagoniza uno de los momentos mágicos de The Last Waltz (del que ya escribí en mi post sobre el legado). Aquí tienes el momento, interpretando ‘Coyote’ de su álbum ‘Héjira‘ con el acompañamiento de The Band.

Un genio a hombros de gigantes

Y en ese camino se encuentra con los jóvenes genios Jaco Pastorius y Pat Metheny, respectivamente uno de los bajistas y uno de los guitarristas más influyentes de la historia reciente. Con ellos abre aún más rutas creativas. Ahonda en la fusión de géneros. Y aunque su resultado sea menos accesible, despliega una calidad enorme. No quiero exagerar cuando comparo esa evolución a la vivida por otros artistas en otros campos. Picasso avanzó y avanzó, al margen de esa accesibilidad. Se dejó influir por sus colegas en París. Y, sin embargo, dio forma a una voz propia que a menudo nos deja perplejos a los no iniciados. Algo similar sucedió en el caso de Joni Mitchell.

La folkie-jazzy cuestionó así los cimientos de lo establecido. Su prestigio creció hasta llegar a oídos de popes de otras galaxias. Uno de ellos era Charles Mingus. Aquí hablamos de palabras mayores. Mingus es una de las catedrales de la música moderna. Su sombra dentro del Jazz se proyecta desde 1940 hasta nuestros días. Se convirtió en el heredero de su querido Duke Ellington y en uno de lo grandes compositores, bajistas e, incluso, promotores de este mar de corrientes.

Joni Mitchell es el punto de encuentro

The Angry Man of Jazz se pone en contacto con Joni, a la que no conoce personalmente, en 1978 para hacerle una petición que la desarma por inesperada y abrumadora. Le propone poner letras a sus últimas composiciones y cantar en un LP conjunto.

Mingus muere en 1979 antes de llevar al estudio lo trabajado. Mitchell decide terminar el proyecto en homenaje al mito. Tira de Jaco Pastorius y embarca en el proyecto a Weather Report, la banda sinónimo de vanguardia en los setenta. Y con ello logra el reencuentro de dos titanes: Wayne Shorter y Herbie Hancock.

Gracias a su reputación y a sus dotes relacionales, Joni se erige en el punto de reunión de una generación. Entre ellos habían cooperado en diferentes conjuntos para partir después siguiendo caminos a menudo divergentes. ‘Mingus‘, el álbum resultante, más allá de su arte, supone de este modo el sello a una década que deja para la posteridad el concepto de la fusión con mayúsculas.

Y que hay de los famosos y terribles KPI? Qué podemos decir del resultado?

¿Qué más puedo decir de Joni Mitchell? Auténticos ríos de tinta se podrían escribir y se han escrito. En los 80, 90 y dos miles ha seguido deslumbrando: componiendo, grabando, actuando, pintando, fotografiando y dejando decenas de entrevistas a cada cual más provocativa y sugerente. Para guardar: su comentario joya acerca de Dylan; de él, habiendo reconocido que fue quien despertó en ella cantar su poesía, llegaría a decir –I like a lot of Bob’s songs. Musically he’s not very gifted–. Vaya crack! Jajaja!!!).

El reconocimiento de tantos deja huella en rankings como el que citaba al comienzo. Son cuestionables convenciones, como todos los KPI. Pero a falta de una alternativa sí permiten vislumbrar la trascendencia de una artista:

  • El puesto nº 9 en The 100 Greatest Songwriters of All Time, acompañando a la increíble Carole King (#7) en ese Top10.
  • La ya mencionada posición 30ª de su ‘Blue’ en The 500 Greatest Albums of All Time. Donde también figura como 113 ‘Court and Spark’
  • E, incluso, su 75º en The 100 Greatest Guitarist of All Time que reconoce su fascinante trabajo como guitarrista. En él, de nuevo, es la primera mujer en aparecer (solo le acompaña Bonnie Raitt #89).

Probablemente, a pesar de la incuestionable calidad de su legado musical, tampoco la veríamos en estas tablas. Si está es porque, en un mundo de egos masculinos, construyó esas sólidas relaciones profesionales de mutuo respeto. En ellas, logró trascender el género y alcanzó el estatus de Artista sin renunciar a su feminidad. Es una lástima que otras no lo tuvieran más fácil para ser consideradas como se merecen. No obstante, esto refuerza la enorme valía de Joni Mitchell.

Sus palabras y su opinión al respecto de la diversidad resuenan, hoy en día más que nunca. Comentando cómo su sello musical la promocionaba en 1969 diciendo de ella que era ‘virgen en un 90%‘, dijo–Eso es lo que ocurre cuando no enseñas tus tetas– para luego afirmar lo que todos, desde nuestra sociedad de derechos, deberíamos grabar en piedra –Exactement, all my battles were with male egos. I’m just looking for equality, not to dominate. But I want to be able to control my vision. There are those moments when I wax feminine and I get walked on–.

CODA

Dedico este post a todas las profesionales a las que admiro y de las que tanto aprendo. Ojalá que el caso de esta pionera les inspire.

En especial a la extraordinaria Elisa Beotas. Ella fue la que más me enseñó sobre las relaciones entre mujeres y hombres en el mundo profesional. Cuánto te echo de menos amiga. ¡Cuánto! Y qué lecciones tan maravillosas me dejaste. Aún hoy las decodifico, una a una, atisbando el ovillo dentro de la madeja. ¿Sabes? Oigo a Joni Mitchell y siento un poco de tu profunda, sabia y divertida mirada.

A mis socias Luisa García, María Cura y María Esteve, a mis compañeras María Obispo y Ana Folgueira y a mis camaradas de aquel Programa Lidera del que disfruté en ESADE (en su representación: las “Benito” –Elena y Patricia–, las Pérez –Cristina y Beatriz– y Mar Masuli). Todas destacan por su compromiso en la construcción de un liderazgo genuinamente femenino. Ellas y un montón más, me han hecho muy consiente de que la diversidad nos hace más competitivos e interesantes.

Y, hoy, más que nunca, a todas mis colegas de nuestra operación de Barcelona, las que están y las que estuvieron. Para mí son la metáfora de esa noble y brillante ciudad sacudida, indignada, triste pero no aterrada ante la atroz barbarie sucedida en Las Ramblas.

Chief Talent & Innovation Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

2 Comments on “Relaciones y Prestigio

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