The Velvet Underground & Nico: influencia vs relevancia

Con solo 30.000 copias vendidas en cinco años, el debut de The Velvet Underground en 1967 cambió la historia de la música. Es uno de los mejores ejemplos de la diferencia entre la relevancia y la influencia, las dos variables esenciales para los que gestionamos la reputación de empresas e individuos.

Nestor me paró por el pasillo de la residencia de estudiantes. Quería que le prestara algo de la Velvet Underground. Estaba flipado con The Doors. El biopic de Oliver Stone sobre la banda californiana los había puesto de moda. Con ellos, su BSO y su metraje también habían desempolvado la influencia que ejercieron los neoyorquinos en Jim Morrison.

Supongo que rebusqué entre mis cintas y discos y algo encontraría. En mi casa, siempre fuimos más del Lou Reed de los setenta, del Rock ’n’ Animal, de Transformer, de Coney Island

El caso es que para 1991, cuando salió aquella película, el LP The Velvet Underground & Nico solo había vendido (en 24 años) 550.000 copias.

La tendencia tampoco ha cambiado mucho. En 2017, en su cincuenta aniversario, ha llegado a los 2,5 millones de unidades acumuladas. ¿Qué pensarán Julio y Enrique Iglesias de estos visionarios, pioneros y patéticos… “aficionados”?

Los gap de influencia y relevancia

Al hablar del gap de creencias, cuando contaba la historia de João Gilberto, mencionaba los otros dos grandes bloques en los que se pueden clasificar los retos en materia de comunicación.

Déjame que en esta ocasión me dedique a estos dos, el gap de influencia y el gap de relevancia. Lo haré utilizando el ejemplo de este álbum.

Influencia y relevancia

Las empresas distinguen perfectamente la diferencia entre ser conocido y ser influyente.

  • Algunas cuentan con marcas que son relevantes para ciertos colectivos. Sin embargo, no logran que se escuchen sus opiniones. Por ejemplo, todos sabemos de sus productos pero no les reconocemos como interlocutores válidos para hablar de condiciones laborales. Eso las expone a cambios regulatorios o presiones de la competencia, amenazando su sostenibilidad en el tiempo.
  • Otras, muy al contrario, no figuran entre las que más suenan. Se las arreglan para que su voz sea oída en ciertos círculos especializados. Aún así, les gustaría tener una mayor relevancia que, según ellos, merecen.

The Velvet Underground & Nico

Fue Brian Eno el que acuñó la definición perfecta del LP y, por ende, estableció la metáfora por antonomasia de esta disyuntiva. Respondía a las preguntas del diario Los Angeles Times en 1982. De un modo casual, entró de lleno en la esencia de lo que entendemos por prestigio. Para puntualizarlo, recurrió al ejemplo del primer LP de la Velvet. El periodista lo recogió de este modo:

“Mi reputación es mucho mayor que mis ventas -dijo entre risas al teléfono desde su casa en Manhattan-. Hablaba con Lou Reed el otro día, y me dijo que el primer LP de The Velvet Underground vendió solo 30,000 copias en sus primeros cinco años. Aún así, fue un disco enormemente influyente para mucha gente. ¡Creo que todos y cada uno de los que compraron alguna de aquellas 30,000 copias comenzaron una banda de rock! Así que me consuelo pensando que algunas cosas generan su recompensa con beneficios de segunda mano.”

Destacar y vender en los años 66 y 67, francamente, era un auténtico desafío. El mercado estaba sobrepasado por la producción de uno de los momentos creativos más fértiles de la historia de la música pop. La tarea resultaba mucho más difícil cuando no tenías singles que colocar en las listas.

Y es que tanto por sonido como por el contenido explícito de las letras, muchas radios rechazaron los cortes de aquel álbum inclasificable.

¿Éxito o fracaso?

No obstante, condensó una obra extraordinaria que, con el transcurrir de los años, pasaría a estar considerada entre los mejores 20 LP de todos los tiempos, se convertiría en punto de encuentro para las tribus más diversas y cuya formula se intentaría recrear en innumerables ocasiones.

¿Qué provocó al mismo tiempo influencia y fracaso? Te propongo analizarlo desde esa doble variable de la relevancia y de la influencia, tan importantes en comunicación.

Relevancia: el arma de doble filo

Hay quien que dice que la huella del LP se debe al mecenas de la banda, Andy Warhol. La verdad es que su rol fue destacado y controvertido al mismo tiempo. Al César lo que es del César, Andy firmó la icónica portada del disco. Esta sí que figura entre las que la mayoría de la gente recordamos haber visto. A mediados de los años 60, él era, precisamente, el rey del pop.

El plátano de Warhol, la inscripción Peel Slowly and See y la firma del artista persiguieron a la Velvet de por vida.

La imagen diseñada por Warhol alcanzó una popularidad mayor que el propio LP. Por cierto, el nombre de la banda brilló por su ausencia en la portada de su álbum…

Y, en efecto, su endoso supuso mucho para un grupo de músicos introvertidos, tímidos y conflictivos. Apostó por ellos en 1966 al diseñar su Exploding Plastic Inevitable. Visionario, conjugó bajo el formato de la experiencia las posibilidades que el multimedia comenzaba a permitir.

Experiencias y transmedia, ¿tendencias del S. XXI?

Hoy calificaríamos aquellas sesiones de auténticas (e incomprendidas) descargas transmedia.

Dos o tres bailarines danzaban en el primer plano de un escenario. Sobre ellos se proyectaban los cortos que el propio Warhol había comenzado a grabar. Al mismo tiempo, otras fotografías e ilustraciones se mostraban en las paredes. Y, de fondo, también en directo, una banda (la Velvet) interpretaba música hipnótica, intensa, ruidosa, de vez en cuando cacofónica y, a menudo, desconectada del resto de elementos.

Warhol hizo que el espectáculo se exhibiera en distintas ciudades de los Estados Unidos. Buscaba convocar a la élite cultural más avanzada de cada lugar en el que actuaban. Normalmente, el público asistía respondiendo al llamado del artista. Pero la gira no causó furor. Los asistentes terminaban en la mayor parte de las ocasiones superados por tanta vanguardia.

Síndrome Celebrity

Él dio a conocer a la banda, sí. Sin embargo, su marca se tragó a la Velvet. Solo hay que ver la portada original.

Se trata de un fenómeno que lastra a muchas organizaciones. A veces los ejecutivos de las empresas escogen un atajo para darlas a conocer. Contratan a un famoso y dinamizan su comunicación aprovechando el poder de atracción del mito tras el deportista, la actriz, el youtuber

Trabajando con mi socio y maestro Amalio Moratalla, aprendí mucho del funcionamiento de esa navaja de doble filo. Él es uno de los grandes especialistas en la asociación entre el deporte y la empresa. Me enseñó como la proporción entre el impacto del producto y del futbolista de marras, el plazo de la inversión y la distribución lógica del presupuesto son básicas para que esa asociación logre lo que pretende.

¡Cuántas veces una compañía exprime su presupuesto de comunicación para contratar al famoso y se queda sin dinero para difundir correctamente esa relación! ¡Qué desperdicio!

El amateurismo también se cebó con la Velvet

Warhol también perjudicó a The Velvet Underground en otro plano. El disco se grabó en abril de 1966, para mayo estaba listo. Sin embargo, el novel manager y autoproclamado productor cometió errores de libro. Tantos que retrasaría su publicación hasta marzo de 1967.

En aquellos 10 meses, la música cambiaría para siempre. Traté esa transformación en mi post sobre el Pet Sounds de The Beach Boys. De haber sido lanzado en esa primera parte del año 66, no tengo dudas de que su impacto inmediato habría sido mucho mayor.

Para 1967, las radios ya tenían callo de tantísimo avance y un abanico inmenso de posibilidades donde escoger. Los singles infraproducidos, cargados de letras y sonidos disruptivos de aquel TheVelvet Underground & Nico fueron aparcados por la mayoría. Simplemente no se escucharon. ¿Cómo se iban a vender?

Dos errores para un retraso imperdonable: el primero, una disputa por derechos de… imagen!

El dinero que puso Warhol se usó para grabar sin disponer aún de un acuerdo con discográfica alguna. Al mostrar el resultado a los sellos, todos le dieron la espalda.

Finalmente, la casa Verve, que sería comprada en el interim por MGM, accedió a distribuirlo. Warhol escogió para la contra una imagen en la que se veía a Reed, Cale, Morrison, Tucker y Nico en uno de los espectáculos de la Exploding Plastic Inevitable. Se mostraban uno a uno y en su conjunto sobre el escenario con una imagen del filme Chelsea Girls proyectada sobre ellos.

Pues bien, una pugna absurda por los derechos de ese fotograma entre Warhol y Eric Emerson, uno de sus socios en la creación del corto, retrasó la salida del disco. Fue una muestra de la torpeza del propio Andy.

Contraportada del álbum y portada original en algunas ediciones.

El segundo error: La bisoñez del manager Vs la genialidad de Frank Zappa

Otra de las consecuencias de la impericia de Warhol se tramó en los pasillos de MGM/Verve. Él pensaba que los entresijos de la industria musical eran similares a los del arte. Estaba muy equivocado. Su dinero fue malinterpretado y el sello pensó que la Velvet no necesitaba ayuda en su lanzamiento precisamente por el patrocinio del artista. Colocaron sus fichas en otra figura carismática y rupturista. Se llamaba Frank Zappa.

Los miembros de The Velvet Underground lo explican así:

Sterling Morrison: “The problem [was] Frank Zappa and his manager, Herb Cohen,” said Morrison. “They sabotaged us in a number of ways, because they wanted to be the first with a freak release. And we were totally naive. We didn’t have a manager who would go to the record company every day and just drag the whole thing through production.”

John Cale: “Verve’s promotional department [took] the attitude, ‘Zero bucks for VU, because they’ve got Andy Warhol; let’s give all the bucks to Zappa.”

Andy rompió los platos y la Velvet pagó la abultada cuenta. Frente a ambos, Zappa era un mago. Sus relaciones de confianza con la élite del sector en California, tal y como ocurrió en el caso que expliqué de Joni Mitchell, se llevaron el gato al agua. Su LP debut Freak Out ganó la mano a The Velvet Underground & Nico en su carrera por crear el primer éxito freaky de la época pop.

La relación entre los Velvet y Warhol nunca volvería a ser la misma

Lou Reed decidió meses más tarde cortar los lazos con su padrino. Fue una ruptura convulsa. Tardaría años en reconocer sus virtudes y en perdonar. Cuando lo hizo, compuso y publicó, junto a su compadre John Cale, Songs For Drella, un homenaje póstumo muy personal a Andy Warhol.

Hello, It’s Me es el tema más conmovedor de aquel LP. Dice mucho de esa relación controvertida y extraordinaria entre tres auténticos genios.

Aprendizajes concretos del fracaso en la relevancia de la Velvet

  • El atajo de la celebrity tiene un coste, en la mayor parte de los casos, demasiado alto.
    • Lou Reed siempre se lamentó de su naiv confianza en el carisma de Warhol. A lo largo de los meses, fue comprendiendo que el artista tenía amigos y enemigos. Su homosexualidad, volubilidad y la manera en la que haciendo de espejo le devolvió a las élites su imagen más frívola, concitaban la animadversión de muchos. La Velvet recibió en su cara una parte de las bofetadas al guru del pop.
    • No hace falta que Tiger Woods o Neil Armstrong, con sus comportamientos, arrastren en su caída a los anunciantes que apostaron por ellos. Simplemente, escoger a una pareja de baile que no comparta tus creencias es de por sí un riesgo altísimo.
  • El amateurismo es un lujo que no nos podemos permitir.
    • En comunicación, asistimos con demasiada frecuencia a la delegación del prestigio de una marca o de un ejecutivo en manos inexpertas y voluntaristas.
    • Quizás porque se sigue pensando que se trata de un factor poco importante, se cae en el error de dejárselo al primero que pasa por la puerta.
    • Las consecuencias no se hacen esperar y resarcirse de esas heridas conlleva mucho tiempo y recursos.

Influencia: una apuesta de larguísimo plazo

Y, aún así, aquel soporte financiero y emocional del improvisado business angel Warhol aportó los cimientos del legado del álbum.

Con un patrocinador disruptivo detrás, los Velvets se permitieron el lujo de ser libres para componer, interpretar y grabar lo que les dio la gana. Sin ese apoyo, nadie les hubiera permitido las veleidades ruidistas y mucho menos las letras nihilistas sobre sadomasoquismo, prostitución y todo tipo de perspectivas de la droga (alienación, resacas psicotrópicas, camellos y yonkies). ¡Vaya bomba!

El contenido de una obra revolucionaria

Algunos de los ingredientes del LP han valido para que las décadas que siguieron a su fracaso lo coloquen donde se merece:

  • Las letras: Lou Reed se atrevió a escribir adoptando la poética de Burroughs o Ginsberg y la mirada narrativa de Chandler, Algren o Selby. Pero supo hacerlo desde su voz única, a menudo en primera persona, retratando la soledad y la marginación. Ni siquiera Dylan, Simon o Cohen, auténticos pioneros de la poesía pop, se adentraron jamás en ese lado ambiguo, decadente y doloroso de los sesenta.
  • El sonido: corrió a cargo de John Cale. La formación clásica de este galés y su gusto sofisticado derivaron a propósito en el primer gran ejercicio de infraproducción, desnudez y crudeza del pop. Su visión daría pie al punk, al indie, al noise rock e, incluso, a la new wave.
  • El ritmo: en Mato Grosso, la banda a la que he pertenecido ya van por casi 25 años, hemos encarnado la declaración de Brian Eno. Tocamos hasta la saciedad los clásicos de la Velvet y de Lou Reed. Y, si algo nos ha atraído e impulsado a hacerlo, eso son la base rítmica y las subidas y bajadas de intensidad marca de la casa. Las baterías hipnóticas de Maureen Tucker desempeñan un rol fundamental en la dinámica de todo el álbum.
  • La miscelánea: The Velvet Underground & Nico despliega una abanico de estilos realmente amplio para la época. Coincido con la descripción que Mark Deming realiza en su crítica del LP en Allmusic: “The Velvets dipped their toes into dreamy pop (Sunday Morning), tough garage rock (Waiting for the Man), stripped-down R&B (There She Goes Again), and understated love songs (I’ll Be Your Mirror) when they weren’t busy creating sounds without pop precedent”.

Aquí puedes disfrutar con su reunión de 1998. Femme Fatale me asombra cada vez que la oigo. Espero que tu también la disfrutes.

Una revolución de baja intensidad y mucho recorrido

Al margen del resto de motivos, el LP se adelantó a su tiempo y predijo tendencias que tardarían décadas en llegar. Uno de los grandes periodistas del rock, Ritchie Unterberger, lo resumió a la perfección:

“…the music was simply too daring to fit onto commercial radio; “underground” rock radio was barely getting started at this point, and in any case may well have overlooked the record at a time when psychedelic music was approaching its peak.”

El movimiento punk, en la segunda mitad de los setenta, sería el primero en contar abiertamente con las enseñanzas de la Velvet. Fue uno de los conectores entre las corrientes de ambos lados del Atlántico: de Sex Pistols a Patti Smith, de The Ramones a The Clash.

Más tarde, una pléyade de músicos en los últimos setenta y primeros ochenta comenzaron a citar a la banda y a su debut entre sus inspiradores. Big StarJoy Division, Sonic Youth, Talking Heads, U2, R.E.M., Nick Cave, Pixies, Nirvana o PJ Harvey, entre otros muchos, les atribuyeron esa enorme influencia.

Aprendizajes concretos del éxito de la Velvet en términos de influencia

El fracaso comercial de The Velvet Underground dejó a sus miembros muy tocados. Lou Reed, por ejemplo, volvió a vivir con sus padres en 1970 y a trabajar como administrativo en la empresa familiar durante más de un año.

Es lo que tienen los ciclos del negocio. Día a día, mes a mes, necesitas pagar las facturas.

Los ciclos de la influencia implican tiempos radicalmente distintos. Un solo hit puede medirse con la generación de una simple ola. El ritmo de la canción del verano infecta réplicas que llegan hasta la temporada de otoño.

El caso de The Velvet Underground nos enseña que una de esas olas puede generar un tsunami en diferido. Para lograrlo necesita argumentos genuinos y diferenciales. También requiere audacia, paciencia y tiempo.

Y, claro, invocar la fórmula secreta

Tal y como destacó Brian Eno, el álbum se convirtió en un seña de identidad y símbolo de pertenencia para iniciados. La mayoría de ellos se convirtieron en otros músicos; algunos, incluso, artistas de un renombre mayor que el de la Velvet. Todos han sabido reconocer la inspiración que supuso. Han tomado muchos de sus ingredientes y los han popularizado.

Se puede decir que la mayor parte del planeta ha escuchado The Velvet Underground & Nico a través de otros influenciadores (en este caso otros solistas, grupos y críticos). Es un ejemplo potente de la práctica de la comunicación entendida como Edward Bernays nos la enseñó: para transformar en la dirección que uno quiere debe convencer a los intermediarios adecuados. Ellos tienen más credibilidad e impacto que nosotros. Debemos ganarnos su complicidad para conseguir que difundan y convenzan.

¿El resultado?

En primer lugar, dale, anímate. Si no lo has hecho todavía, pincha en el play con ese arpegiado inicial del Sunday Morning. Date el gustazo de oír y redescubrir The Velvet Underground & Nico. Para cuando llegan las frases incendiarias de Heroin, llevas un recorrido imprevisible. Incluye Venus In Furs, Femme Fatale, All Tomorrow’s Parties o Run Run Run. Entonces, escuchas esas líneas abrasadoras que resulta imposible desligar de la frágil música que las acompaña:

I have made big decision
I’m gonna try to nullify my life
Cause when the blood begins to flow
When it shoots up the dropper’s neck
When I’m closing in on death
You can’t help me, not you guys
And all you sweet girls with all your sweet talk
You can all go take a walk

Nadie ha descrito con tanta viveza la experiencia subjetiva de la adicción. Tiene un valor muy especial el hecho de que se escribieran tiempo antes del hiperventilado verano del amor; antes de que una buena parte de una generación se perdiera; antes de la marginación social y legal de la droga.

Y todavía te quedan There She Goes Again, I’ll Be Your Mirror, The Black Angel’s Death Song o European Song.

El álbum continua sonando bello, sórdido, abrumador, intimista. Ante la radiofórmula que nos asola y extenua, mantiene su provocación alternativa. Como dejaría para la posteridad Sterling Morrison en 1993: “Fuimos la primera banda alternativa, no porque quisiéramos serlo, sino porque fuimos condenados a serlo. Para nosotros no hubo alternativa”.

Ventas y listas Vs rankings

Solo 2.550.000 copias vendidas en 50 años. Lo que se refleja en la pobre presencia en las listas. Su mejor posición se limitó a la de un irrelevante nº 171.

Y contrasta con sus méritos y medallas en todo ranking que se precie:

  • Spin lo incluye en su Top Fifteen Most Influential Albums of All Time.
  • NPR en su NPR 100 serie de “the most important American musical works of the 20th century”.
  • Rolling Stone lo coloca en el nº 13 de su lista de los 500 Greatest Albums Of All Time. Lo califica como el álbum más profético de la historia del rock.
  • En la encuesta llamada Music of the Millenium sobre los mejores álbumes de la historia organizada y publicada por HMV Group, Channel 4, The Guardian y Classic FM figura en el puesto nº 22.
  • En su libro de 1995, The Alternative Music Almanac, Alan Crosslo coloca el nº 1 de sus 10 Classic Alternative Albums.
  • Lo lectores de la revista Q lo votaron en la posición nº 42 en su encuesta 2006 Q Magazine Readers’ 100 Greatest Albums Ever.
  • The Observer lo identifica como el nº 1 en su lista de 50 Albums That Changed Music.
  • La revista Time lo escoge como uno de los 100 best albums of all time.
  • Pitchfork, por su parte, lo situa como el nº 1 en su ranking The 200 Best Albums of the 1960s.

The Velvet Underground parece Van Gogh. Con escaso, casi nulo, negocio generado en vida del grupo, su obra ha cosechado un palmarés impresionante. Se lo ha ganado a pulso.

CODA

Y lo más importante es que estoy seguro de que su influencia seguirá notándose. Chavales alrededor del planeta continuarán reuniéndose tras escucharlo para decirse “yo también quiero intentarlo”.

Desde luego con Fer, Juano, Rei, Iván y Jorge (los Mato Grosso), seguiré adentrándome por las sinuosas calles del Waiting For My Man, transitando por los suburbios del Run Run Run y extrayendo hasta la última gota de mi sudor al subir las pulsaciones en el ascenso imparable de Heroin.

Y lo haré, supongo, porque, jugando con las palabras del poeta Lou, lo que me encanta, más que saber, es disfrutar la incertidumbre de intuir.

Te dejo con la versión que Reed interpretó de I’ll Be Your Mirror en una noche tan especial que el maestro decidió publicar su resultado bajo un título revelador, Perfect Night: Live In London. No se me ocurre mejor despedida: seré tu espejo…

Chief Talent & Innovation Officer y Socio de Llorente & Cuenca (y ferviente admirador de los Flamin’ Groovies).

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